Hay ciudades que se explican desde un mapa y otras que se explican desde un muro. Campeche pertenece a las segundas. Su centro histórico no creció alrededor de una plaza ni a lo largo de un río, sino dentro de un hexágono de piedra que durante dos siglos separó la vida cotidiana del mar abierto y de todo lo que llegaba con él. Ese hexágono sigue ahí: se camina por encima, se cruza por sus puertas, se cena junto a sus cortinas de piedra. Esta es la guía para leerlo completo, baluarte por baluarte.
Si la historia de los asedios que lo hicieron necesario es lo que busca, la contamos en Campeche, la ciudad a prueba de piratas. Aquí el protagonista es el monumento mismo: cómo se construyó, qué queda en pie y cómo recorrerlo hoy.
De la villa saqueada al hexágono de piedra
La muralla nació de una herida. En febrero de 1663 el corsario Mansvelt saqueó la villa, y en 1685 el ataque de Laurens de Graaf, el temido Lorencillo, la dejó devastada. Ya en 1680 el capitán general de Yucatán, Antonio de Layseca y Alvarado, había propuesto a la Corona amurallar el puerto siguiendo el modelo de Cartagena de Indias; el desastre de 1685 convirtió la propuesta en urgencia. El 3 de enero de 1686, a la vista de autoridades y vecinos, se colocaron los primeros cimientos.
La obra se financió con una mezcla muy campechana de recursos: una colecta entre los vecinos, aportaciones de la Corona y un impuesto de medio real por cada fanega de sal exportada desde el puerto. Dieciocho años después, en octubre de 1704, el ingeniero militar Jaime Franck cerró el hexágono al terminar la última cortina y el baluarte de Santiago. Su sucesor, el francés Louis Bouchard de Becour, propuso hacia 1710 una larga lista de mejoras, fosos, terraplenes y parapetos incluidos, que en su mayoría nunca llegaron a ejecutarse: la muralla, tal como estaba, ya disuadía lo suficiente. Campeche se convirtió así en una de las primeras plazas fuertes de América. La Nueva España solo amuralló dos de sus ciudades, Campeche y Veracruz; de la muralla veracruzana, demolida durante la modernización porfiriana del puerto, apenas sobrevive un baluarte, así que Campeche es hoy la única ciudad de México que conserva su recinto amurallado de forma reconocible y caminable.
La anatomía de una plaza fuerte
El recinto adoptó la forma de un hexágono irregular de unos dos kilómetros y medio de perímetro, con muros de unos ocho metros de altura promedio y más de dos metros y medio de espesor en la base. En cada ángulo, un baluarte artillado; entre baluarte y baluarte, las cortinas o lienzos de muralla; y en el siglo XVIII, hasta 91 cañones montados sobre el conjunto. Cuatro puertas comunicaban la ciudad intramuros con el mundo: la Puerta de Mar hacia el muelle, la Puerta de Tierra hacia el camino real, y las puertas de Guadalupe y San Román hacia los barrios extramuros que llevan esos nombres.
El sistema se completaba fuera del recinto, a finales del siglo XVIII, con fortalezas en las alturas: el Fuerte de San Miguel y el Fuerte de San José el Alto, que hoy custodian dos de los museos más importantes del estado. Un dato que pocos visitantes conocen: los ocho baluartes llevan nombres de santos, un pequeño rosario de piedra que rodeaba la villa como una oración protectora.

Los baluartes, uno por uno
De los ocho baluartes originales, San Carlos, Santa Rosa, San Juan, San Francisco, San Pedro, San José, Santiago y Nuestra Señora de la Soledad, se conservan siete. El de San José desapareció con las demoliciones de finales del siglo XIX y el actual Santiago es una reconstrucción de los años cincuenta. Lo notable es que ninguno quedó vacío: cada uno encontró una segunda vida.

- Nuestra Señora de la Soledad. El mayor de todos, dedicado a la patrona de los marinos y concebido como apoyo de la Puerta de Mar. Alberga el Museo de Arquitectura Maya, donde se exhibe la máscara de jade de Calakmul, la mayor joya arqueológica del estado, y desde su rampa se sube a uno de los lienzos caminables con la catedral al fondo.
- San Carlos. Nombrado en honor de Carlos II, con acceso por rampa elevada y un sótano notable. Es la sede del Museo de la Ciudad, la introducción perfecta a la historia del puerto.
- Santa Rosa. Bajo el patrocinio de la primera santa de América, fue de los primeros en completarse. Hoy funciona como pinacoteca y sala de exposiciones.
- San Juan. Unido a la Puerta de Tierra por el lienzo de muralla mejor conservado del conjunto, el que mejor encarna los valores que reconoció la UNESCO. Conserva su campana de alerta.
- San Francisco. Apoyo defensivo de la Puerta de Tierra. Fue parcialmente demolido en 1889 para dar paso al tranvía y posteriormente restaurado; en su interior funciona un auditorio.
- San Pedro. De planta pentagonal, como todos los baluartes del recinto, con la tiara papal labrada sobre su acceso y garitones en la azotea. Alberga exposiciones y venta de artesanía campechana.
- Santiago. El que cerró el hexágono en 1704. El edificio actual es una reconstrucción de mediados del siglo XX y guarda dentro el jardín botánico Xmuch'haltún, "conjunto de sartenejas" en maya, con más de 150 especies de flora regional.

Las puertas: Tierra y Mar
De los cuatro accesos originales solo la Puerta de Tierra llegó intacta a nuestros días. Abierta en 1732 por orden del gobernador Antonio de Figueroa como salida formal hacia el camino real que llevaba a Mérida, remata el eje de la calle 59, la misma que nace en la Puerta de Mar. Es una lección de ingeniería defensiva en miniatura: foso, revellín, puente y, sobre el vano, el matacán desde donde se arrojaban granadas de fuego a quien lograra acercarse, las únicas obras de este tipo que llegaron a completarse en el recinto. Hoy es el punto de partida del andador sobre la muralla y el escenario de un espectáculo nocturno de luz y sonido que se presenta varios días a la semana.
La Puerta de Mar corrió otra suerte. Las demoliciones que comenzaron en 1893, cuando la ciudad quiso abrirse al mar y al tranvía, se la llevaron junto con el baluarte de San José y las puertas de Guadalupe y San Román. La que hoy se cruza camino del malecón es una reconstrucción de 1957, unida de nuevo a su lienzo de muralla en 1997. Lejos de restarle encanto, esa historia la vuelve más elocuente: Campeche demolió sus murallas por progreso y las reconstruyó por memoria.
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1663 | El corsario Mansvelt saquea la villa de San Francisco de Campeche |
| 1685 | El ataque de Laurens de Graaf, Lorencillo, deja la ciudad devastada |
| 1686 | El 3 de enero se colocan los primeros cimientos de la muralla |
| 1704 | Jaime Franck cierra el hexágono con el baluarte de Santiago |
| 1732 | Se abre la Puerta de Tierra, la única que se conserva original |
| 1893 | Comienzan las demoliciones para abrir la ciudad al mar |
| 1957 | Se reconstruye la Puerta de Mar, reunida a su lienzo en 1997 |
| 1999 | La UNESCO inscribe la Ciudad Histórica Fortificada de Campeche en el Patrimonio Mundial |


Cómo recorrer la muralla hoy
La mejor manera de entender el hexágono es caminarlo en el sentido de sus defensores. Tres ideas para ordenar la visita:
- Empiece por la Puerta de Tierra al atardecer. Suba al andador del lienzo que la une con el baluarte de San Juan, el tramo mejor conservado, cuando la piedra toma el color del sol bajo. Consulte en taquilla los horarios del recorrido y del espectáculo nocturno, que cambian por temporada.
- Siga el Circuito Baluartes. La avenida que rodea el centro traza exactamente el perímetro del hexágono: recorrerla es caminar sobre la huella de la muralla, enlazando los siete baluartes sin perderse ninguno.
- Cierre en la Soledad y la Puerta de Mar. El museo, la rampa, el lienzo con vista a la catedral y la salida hacia el malecón para el atardecer sobre el Golfo componen el final natural del recorrido.

Para el contexto completo del recinto, calles y plazas incluidas, nuestra guía de la ciudad amurallada ordena el itinerario manzana por manzana, y la guía de museos de Campeche detalla lo que guardan los baluartes y los fuertes de las colinas.
Duerma dentro del hexágono, en una casona restaurada a unos pasos de los baluartes.
Ver la colección →Dónde quedarse: dormir dentro del hexágono
La muralla no se entiende del todo hasta que se vive desde dentro: salir a caminar cuando los autobuses turísticos ya se fueron, cruzar la Puerta de Tierra iluminada de regreso a casa, desayunar en un patio que existía cuando los cañones aún apuntaban al mar. Las casonas restauradas de nuestra colección están dentro del recinto amurallado; una de ellas, Casa Muralla, lleva la fortificación hasta en el nombre y conserva muros de piedra originales. En quedarse dentro de las murallas explicamos por qué esa ubicación transforma el viaje, y el panorama general de la ciudad completa el contexto.
Preguntas frecuentes
¿Quién construyó las murallas de Campeche y cuándo?
La Corona española las levantó entre 1686 y 1704, tras los saqueos piratas de 1663 y 1685. La propuesta partió del capitán general Antonio de Layseca y Alvarado, con el modelo de Cartagena de Indias, y el ingeniero militar Jaime Franck cerró el hexágono con el baluarte de Santiago.
¿Cuántos baluartes se conservan en Campeche?
Siete de los ocho originales: la Soledad, San Carlos, Santa Rosa, San Juan, San Francisco, San Pedro y Santiago, este último reconstruido a mediados del siglo XX. El baluarte de San José desapareció con las demoliciones de finales del siglo XIX.
¿Se puede caminar sobre la muralla de Campeche?
Sí. El tramo más largo y mejor conservado une la Puerta de Tierra con el baluarte de San Juan y cuenta con un andador; desde el Baluarte de la Soledad se sube a otro lienzo con vistas a la catedral. Los horarios y tarifas cambian por temporada, conviene confirmarlos en taquilla.
¿Cuál es la otra ciudad amurallada de México?
Veracruz. Su recinto de nueve baluartes protegía el desembarcadero de la flota española, pero fue demolido casi por completo a finales del siglo XIX y de él solo sobrevive el Baluarte de Santiago. Por eso Campeche es hoy la única ciudad mexicana que conserva su recinto amurallado de forma reconocible y caminable.
¿Por qué Campeche es Patrimonio de la Humanidad?
La UNESCO inscribió la Ciudad Histórica Fortificada de Campeche en 1999 como ejemplo excepcional de la arquitectura militar de los puertos coloniales del Caribe, un modelo de urbanismo barroco fortificado que conserva su traza, sus murallas y más de mil seiscientas fachadas históricas catalogadas.
Al final, la mejor lección de las murallas de Campeche no está en sus fechas sino en su destino: la ciudad que las levantó por miedo terminó conservándolas por amor. Camínelas despacio, de baluarte en baluarte, y entenderá por qué aquí la piedra no divide nada: lo abraza todo.
Revisado y verificado en julio de 2026 por el equipo editorial de Casonas MX en Campeche, con fuentes del INAH, el Ayuntamiento de Campeche y la Organización de las Ciudades del Patrimonio Mundial. Las medidas del recinto varían ligeramente según la fuente y se expresan de forma aproximada; horarios y tarifas de los recintos cambian por temporada. Restauramos y habitamos casas patrimoniales dentro de la ciudad amurallada.
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