Antiguamente el segundo puerto más importante de México, Campeche narra historias de invasiones piratas, galeones españoles cargados de tesoros y bulliciosas rutas comerciales que configuraron el Nuevo Mundo. Su fascinante historia marítima la convierte en un destino para amantes de la historia y buscadores de aventura por igual.

Atacada con tanta frecuencia por piratas en el siglo XVII, Campeche se armó de su impresionante muralla: un sistema de defensa hexagonal protegido por la UNESCO que se erige hasta hoy como testimonio de aquel periodo tumultuoso.

La era próspera del comercio

Durante la época colonial, Campeche surgió como un centro comercial vital, segundo en importancia después de Veracruz. La ubicación estratégica del puerto en el Golfo de México lo convirtió en la puerta perfecta para exportar el preciado palo de tinte —usado para teñir textiles—, la sal y los productos agrícolas de la región. Los galeones españoles atracaban en su puerto y cargaban valiosas mercancías antes de zarpar hacia Europa. La prosperidad de los siglos XVI y XVII todavía se evidencia en las mansiones coloniales e iglesias ornamentadas, levantadas con las fortunas del comercio marítimo.

Piratas del Caribe, edición Campeche

La riqueza de Campeche no pasó desapercibida para los infames piratas que recorrían el Caribe. La ciudad sufrió más de veinte ataques importantes entre 1558 y 1685, con bucaneros tan notorios como Lorencillo, Jean Lafitte, Henry Morgan y Francis Drake tomando turnos para saquear sus tesoros. Estas constantes amenazas desde el mar llevaron a las autoridades españolas a construir la muralla fortificada que hoy define el centro histórico: un magnífico sistema defensivo que se mantiene como testimonio del pasado tumultuoso de la ciudad.

La ciudad amurallada: una fortaleza junto al mar

En respuesta a los incesantes ataques, Campeche se transformó en una formidable fortaleza. La construcción de las murallas comenzó en 1686 y tardó más de dieciocho años en completarse. El sistema incluía ocho baluartes, cuatro puertas y muros que en algunos puntos alcanzaban los 2.5 metros de grosor. Hoy, siete de esos baluartes permanecen, convertidos en museos, jardines y espacios culturales. La Puerta de Tierra y la Puerta del Mar conducen al centro histórico, donde calles estrechas serpentean entre edificios coloridos que susurran historias de otra época.

Actualmente, el Museo Naval Baluarte de San José, el Baluarte de San Carlos (Museo de la Ciudad) y El Palacio, Centro Cultural, recogen la historia marítima de Campeche y los ataques piratas. Y cada año la ciudad recuerda ese pasado con la Conmemoración de la Defensa de Campeche, parte de las festividades del Carnaval, con recreaciones históricas y un desfile.

Dormir dentro de las murallas es la forma más íntima de habitar esta historia.

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