Pocas ciudades de México invitan a quedarse dentro de su historia como Campeche. Estas son diez razones para hospedarse dentro del recinto amurallado, sitio clave del patrimonio de la Península de Yucatán.
- Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está resguardado por un sistema de fortificaciones que sirvió para defender a Campeche de los constantes ataques piratas.
- Sus baluartes se conservan en excelente estado. Incluso es posible penetrar la estructura y subir al montículo para ver el mar y apreciar el trazado de la fortaleza.
- Es una instancia notable de la arquitectura militar caribeña y una forma maravillosa de viajar en el tiempo, al Nuevo Mundo del periodo colonial.
- La colorida ciudad portuaria, fundada por los españoles en el siglo XVI, fue originalmente una región maya que ha conservado sus raíces y su legado cultural hasta hoy.
- Campeche fue pieza clave en la evangelización y colonización de la Península, y en la ruta marítima de la Colonia, junto con La Habana y Veracruz.
- Es rica en historia maya y colonial, pero también en anécdotas de la época de las invasiones piratas, cuando fue una de las ciudades más ricas de la Nueva España.
- Cuenta con museos notables de arqueología, arte e historia: el Museo de Arqueología Subacuática del Fuerte de San José, el Museo de Arquitectura Maya del Baluarte de la Soledad —donde está la máscara de jade de Calakmul—, el Museo Arqueológico del Fuerte de San Miguel y el Museo de la Ciudad en el Baluarte de San Carlos.
- La muralla hexagonal tiene dos accesos históricos: la Puerta de Mar, primera entrada marítima, terminada en 1710, y la Puerta de Tierra, donde se presenta un espectáculo de luz y sonido que despliega la historia de la ciudad.
- Los monumentos y las fortificaciones han sufrido muy pocas transformaciones y se han restaurado según procedimientos originales, dando una sensación de autenticidad y valor arquitectónico.
- El pueblo fortificado permite escuchar las voces de sus antepasados, gracias a la continuidad de sus tradiciones, su patrimonio cultural, su vida provinciana y su legado maya vivo.
Quédate dentro de la historia, en una casa restaurada con respeto.
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