Lejos de los puntos más concurridos de la Península de Yucatán existe una ciudad tranquila, casi sin descubrir, donde todavía se percibe el aire pausado de la provincia. Estas son diez razones para visitarla.

  1. Su ritmo pausado, su gente amable y su ambiente tradicional crean una reminiscencia del México de antaño.
  2. Es un enclave encantador de arquitectura colonial, con edificios coloridos, calles adoquinadas y una auténtica cultura de pueblo: cada barrio tiene su iglesia, su santo, su fiesta y su comida callejera. Es un placer pasear entre parques, iglesias antiguas y calles peatonales con cafés y pequeñas tiendas.
  3. Su centro histórico, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está rodeado por una muralla muy bien conservada. Cada lado está custodiado por fortalezas en lo alto, con vistas al mar y a la ciudad, que albergan importantes museos de arqueología y arquitectura maya.
  4. Es rica en historia prehispánica y colonial, y en anécdotas de las invasiones piratas. Uno de sus museos guarda una de las piezas más emblemáticas del mundo maya: la máscara de jade de Calakmul.
  5. El centro es pequeño, lo que permite recorrer la mayoría de sus barrios a pie y pasear sin prisa por calles pintorescas y bien cuidadas.
  6. Asomada al mar, Campeche tiene viejos muelles de pescadores y un gran malecón, perfecto para caminar al atardecer, trotar o andar en bicicleta. Su mercado es una auténtica romería al aire libre, con variedad de ingredientes frescos y productos locales.
  7. Tiene una escena culinaria propia, abundante en mariscos frescos, sabores caribeños y platillos compartidos con Yucatán, que se descubre en restaurantes icónicos, calles peatonales, puestos de comida callejera, cantinas, taquerías, cafés y mercados.
  8. Es rica en artesanías originales, por su cultura maya viva: piezas de palma jipi, cuerno de toro y concha, madera tallada, bordados en blanco y negro o sobre telas naturales, y hamacas tejidas a mano.
  9. La zona arqueológica de Edzná está a una hora de la ciudad: vale la pena subir a su Pirámide de Cinco Pisos y disfrutar de un sitio con pocos visitantes. Como complemento, la Hacienda Uayamón ofrece jardines, alberca y un buen restaurante.
  10. Hay lugares naturales cercanos para visitar en un día, como el Bajo de Xpicob, para hacer kayak o nadar en aguas claras, o la Reserva de la Biosfera Los Petenes, una red de manglares hogar de cientos de aves y vida silvestre.

Descubre Campeche a tu ritmo, desde una casa que es parte de su historia.

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