Asomada al mar, Campeche tiene una escena culinaria propia, profunda y poco contada. Estas son cinco razones por las que se ha convertido en uno de los grandes destinos gastronómicos de la Península de Yucatán.
- Mariscos frescos de la zona. El cangrejo moro, el camarón campechano, el pámpano y el cazón llegan del Golfo a la mesa, realzados por ingredientes locales como coco, chaya, achiote, naranja agria, chile habanero, chile xcatic, tomatillo, nance, chicozapote, tamarindo y marañón.
- Tres herencias en un mismo plato. La gastronomía campechana goza de la influencia maya, caribeña y española, y del legado que comparte con la Península. Toda esa profundidad está presente en sus sabores, recetas e ingredientes.
- Joyas compartidas con Yucatán. Platos de origen maya con venado, guajolote o jabalí conviven con preparaciones de cerdo de origen español: lechón, cochinita pibil, sopa de lima, papadzules, pibipollo, poc chuc, frijol con puerco y panuchos son solo algunos ejemplos.
- Una verdadera identidad culinaria. Chiles xcatic rellenos de cazón, pámpano en verde, pulpo en escabeche, patitas de cangrejo, pollo en alcaparras, los imperdibles camarones al coco o el puchero. Desde lo más fresco, como el coctel campechano, hasta lo más distintivo, como las piguas; el comfort food del jamón claveteado o el pan de Pomuch; el gran tamal llamado brazo de reina; postres como la crema morisca o el pastel de coco; y bebidas como el vino de miel, el pozol, las horchatas o el agua de marañón.
- Mil formas de disfrutarla. Esta cocina se descubre en restaurantes icónicos, en la célebre calle 59 con mesas a media calle, en cafés y rooftops del centro, en cantinas y taquerías de barrio, en mercados, puestos de comida callejera y locales de mar sobre el malecón.
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